Estado alarmante

No sé cuándo el hombre empezó a ser consciente de sus diferencias sustanciales respecto de otros animales, pero en algún momento debió pensar que la relación con sus semejantes era diferente que la que tenían otras especies y que él era capaz de retener, aplicar y enseñar nuevos conocimientos que hacían que su vida y las de sus congéneres pudiera cambiar.  Tampoco sé cuándo, en su evolución, los hombres empezaron a apreciar y valorar qué le suponían sus “obligaciones” respecto de la tribu, respecto de su familia y respecto a sí mismo.

Es posible que el hombre de cromañón que, según algunos estudios, tenían un cerebro mayor que el actual homo sapiens, ya había reflexionado sobre esos temas después de un buen día de caza y con el estómago lleno, pero fueron los griegos los que los pusieron en relieve y completaron dando nombre y definición a nuestros actuales conceptos de democracia y libertad.

Tan manidos están estos términos que casi no hay debate profundo –trascendente- sobre ellos. Yo, ahora, quería destacar (o rescatar) algunas connotaciones que vienen a cuento de nuestra actual situación.

La libertad, en el sentido humano del término, no es la voluntad gobernada por el apetito o antojo, puesto que esto también pueden hacerlo otros animales. La libertad del hombre está vinculada a su capacidad de obrar por reflexión y de elección.

Nuestra capacidad de actuar libremente está relacionada con el “poder“. Cuando elegimos y optamos, es decir, cuando actuamos libremente, ejercitamos nuestro poder, lo cual puede repercutir sobre el resto de individuos de nuestra sociedad (tribu). Esta repercusión debe ser un condicionante de nuestra libertad, es decir, hemos de ser conscientes que podemos ejercer la libertad hasta donde no impida a otros ejercer la suya. A las limitaciones del poder le llamamos responsabilidad. Podemos decir que Poder y Responsabilidad son la cara y la cruz de una misma moneda.

(Deberíamos reflexionar seriamente sobre las limitaciones de nuestra libertad cuando, mediante las tecnologías actuales, se conocen y manipulan nuestros gustos y apetitos y absorben nuestro tiempo para impedir cualquier reflexión. El día a día, el minuto a minuto, en donde lo inmediato es lo único relevante. Con estos condicionantes: ¿somos realmente libres?.)

Cuando votamos cedemos una parte de nuestro poder a un representante que podrá ejercer el poder acumulado de sus electores.

Y llegamos a donde quería. En el actual Estado de Alarma el gobierno, acogiéndose a unas leyes que, anteriormente, los hombres y mujeres habíamos aceptado, ha adquirido un Poder mucho mayor del que normalmente ya tienen. A nosotros nos han quitado en un solo día nuestra capacidad de elección, nuestra libertad para estar donde queramos, de ir y de venir, en fin, de tantas cosas. Bien sea si es en propio beneficio, pero… ¿y la otra cara? ¿qué pasa con la enorme responsabilidad transferida?

La pregunta es: ¿Está actuando el Gobierno con tanta responsabilidad como poder?

Y la moraleja: El Poder no se otorga para su disfrute sino para que se ejerza en beneficio de la tribu.

Publicado por JuanL Roje

Doctor Ciencias Físicas, exprofesor Titular de Universidad

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