Números

Los números protagonizan hoy en día muchas de las informaciones que nos llegan. Constituyen el núcleo de lo que hemos dado en llamar “información objetiva”. El Productor Interior Brutos (PIB), el Coeficiente Intelectual (CI), la inflación o índice de precios del consumo (IPC), etc. La pandemia nos ha traído nuevos números con los que todos los días los medios de información nos abruman: Casos diagnosticados en 14 o 7 días, Incidencia acumulada, Índice de ocupación de UCI, letalidad, etc, etc.

Los matemáticos tratan los números con soltura y nos ofrecen datos y datos derivados de sus cálculos y ecuaciones. Para un físico como yo, tanta o más relevancia tienen las unidades que acompañan al número. Y me explico.  Tres es simplemente un número y kilos es la unidad que nos dice que hablamos de cantidad de materia. A eso es necesario añadir que tipo de masa o materia es: Oro, calcio, sal,…  Las unidades son muy importantes y de ellas depende la relevancia del número que las precede.

Tras los números hoy se esconden muchas tragedias que casi no se aprecian. Nos hemos acostumbrado a ver números y a ver en ellos valores relativos: mayor o menor, tanto por cien o por cien mil, y así. Este tipo de valoraciones carece de unidades y sin unidades los números nos dejan fríos y podemos manejarlos con indiferencia: 290 es menor que 350. También es un 16 % mayor que 250. ¿Y qué?, ¿de qué?.

290 es sólo un número que puede esconder a cada una de las doscientas noventa familias que han perdido a Iván, María, Pedro…. O el número de otros tantos nombres con apellidos que se encuentran en una UCI debatiéndose entre la vida y la muerte y que tienen a igual número de familias día a día, hora a hora, tratando de averiguar la situación y la esperanza de supervivencia de su familiar.

Si damos importancia a  los 1090 casos de fallecidos por accidente de tráfico en 2019, ¿qué relevancia deberíamos dar al hecho de que desde marzo hasta noviembre de 2020 se estén muriendo más de 250 personas todos los días?. Siguen siendo números que sólo cobran el valor de las unidades cuando esas unidades son nuestro, padre, nuestra abuela o nuestro hermano.

Y si digo todo esto no es por porfiar en el argumento. Es para aquellos que no quieren ver qué hay detrás del número o que creen que ser joven es una vacuna. Para ellos hacer lo que les venga en gana es privilegio que ningún número les puede quitar.

Publicado por JuanL Roje

Doctor Ciencias Físicas, exprofesor Titular de Universidad

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