¿Para qué la Filosofía?

Con un titular sugerente y un pie demoledor, me atrajo la lectura de ese artículo “Que no sepan, no se expresen, no piensen, que firmaba Javier Marías y después de leerlo tampoco pude resistir indagar acerca del autor.

Efectivamente es escritor de una columna en el semanal de El País y autor de numerosas novelas que no he tenido el gusto de leer, pero si a su padre, Julián Marías, (Historia de la Filosofía, de Revista de Occidente), filósofo y discípulo de Ortega y Gasset al que yo también he admirado y leído muchas de sus obras.

Hace algún tiempo tengo la misma sensación que J. Marías describe tan claramente en el diario El País:

La creación de tarugos es un objetivo indisimulado de los políticos obtusos de nuestro tiempo

Pertenezco a la generación que hizo el bachiller en el que se incluía Latín y Filosofía (la ética formaba parte de esta última). Estudié después ingeniería y, posteriormente, física, y nunca consideré innecesarias aquellas asignaturas cuya lectura he mantenido. Más bien todo lo contrario, porque en mi opinión, la filosofía nos lleva más allá de la ciencia y le ética más allá de la religión. Con esto quiero resaltar que la Filosofía no es únicamente algo que ataña a personas de “Letras” sino que constituye un soporte vital a los que hemos orientado nuestro estudio a la tecnología y la ciencia.

Los políticos llaman despectivamente “mayores” a los que, por nuestra formación, aún pensamos. Esta descalificación les sirve de vacuna con la que eliminan cualquier riesgo de contagio.

Y me viene a la mente el libro de Lou Marinoff “Mas Platón y menos Prozac” que entiende la filosofía como una forma de vida más que como una disciplina, y nos propone valernos de ella para alcanzar un mayor equilibrio interior y, en mi opinión, mucho más necesaria en la sociedad tecnológica de hoy.

Lamenta Javier Marías la supresión en la “nefasta” ley de educación (Ley Celaá) de la asignatura de Ética como en su día se suprimieron la Filosofía o el Latín.

Se imponen las enseñanzas “más prácticas” y los gobiernos utilizan a los expertos y pedagogos para justificar lo que quieren que se enseñe y lo que no. No les interesa formar personas con sentido ético y crítico que cuestionen sus decisiones. Como señala en el mismo artículo este autor:

“¿para qué sirve sino para que los ciudadanos tengan ideas de justicia, responsabilidad y solidaridad, de lo que se puede y no hacer por el propio bien y por el de los demás, de dónde están los límites del necesario egoísmo y de la libertad necesaria, de hasta qué punto el Estado está capacitado para imponer, en qué cuestiones sí y en cuáles no? En suma, ¿para qué sirve la Ética sino para que nos pongan pegas y nos critiquen?”

Michael J. Sandel,  premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2018, es “el filósofo más popular del mundo”, que plantea, entre otras muchas, la siguiente cuestión:

“El bien común requiere reflexionar de manera crítica sobre nuestras preferencias, y deliberar sobre cómo crear una sociedad justa y buena”

Y yo me pregunto si al eliminar de nuestra formación básica asignaturas como la Filosofía no estamos renunciando también a formar pensadores críticos como Sandel, que se cuestionen y pongan en debate temas actuales que a todos nos afectan, como son la política o la justicia.

Aunque tenemos algunas grandes empresas en sectores como el transporte, las telecomunicaciones o las obras públicas, hemos prescindido del desarrollo de una tecnología del silicio propia, la industria de automoción en sus formas actuales (eléctrica, gas) o de la farmacéutica.

Nos impide ese desarrollo invertir más en educación (España es uno de los países con menos porcentaje del PIB de Europa), y en Investigación, un 1,25% del PIB, frente a la media de los países de la UE (2,18%) y mucho más lejos aún de otros paises que no basan su economía en pequeños “chiringuitos” como los que aquí tenemos.

No tendremos patentes, ni grandes empresas que nos den divisas y trabajo en invierno y en verano, pero siempre nos quedará un bar donde tomar unas cañas con los amigos y con eso nos conformaremos y, para eso, no hace falta la Filosofía. ¡Y nuestros políticos lo saben!

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ENLACES RECOMENDADOS:

Michael Sandel, filósofo, no es bueno escuchar opiniones que sólo refuerzan lo que ya creemos

¿Vale más Neymar que un maestro? Y otras cuestiones filosóficas. M. Sandel, filósofo.

Rueda de prensa de Michael J. Sandel, Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2018

Página oficial: https://justiceharvard.org/

https://www.bbc.com/mundo/noticias-44309123

Fuente imágen: http://www.analyticsinsight.net/how-japan-is-using-robots-and-what-the-world-can-learn-from-it/

Publicado por JuanL Roje

Doctor Ciencias Físicas, exprofesor Titular de Universidad

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